Sociedad Inclusiva = Empresas Competitivas y viceversa

De forma consciente y otras veces inconsciente tendemos a “etiquetar” a las personas y, por consiguiente, a presuponer su respuesta ante diferentes estímulos.

El tejido empresarial debe medir la satisfacción de los individuos que integran su organización y visibilizar los diferentes tipos de diversidad, con el objetivo de crear entornos de trabajo inclusivos y, por ende, aprovechar el talento que la diversidad aporta a las organizaciones. Por el contrario, el conjunto de la diversidad gestionada en las empresas es menor que la que existe en realidad.

Esta ausencia de gestión integral y posible discriminación nos conduce a la perdida de innovación, talento y oportunidad de las empresas, tres aspectos clave para su evolución y permanencia. Si las empresas no facilitan el acceso al empleo en igualdad de oportunidades o no velan por la calidad de vida en el entorno laboral, no podremos denominarnos una sociedad avanzada.

La batalla por la atracción y retención de talento debe marcar la diferencia, desarrollando entornos organizativos que faciliten aunar competitividad empresarial con expectativas en pos de la felicidad personal, ambas cuestiones determinantes para la creación de riqueza y bienestar.

 

Para formar estos ambientes, es preciso que las empresas inviertan en programas de Gestión de la Diversidad. Esta labor se hace necesaria, ya que favorece el rendimiento de los equipos de trabajo, la innovación en servicios, productos y procesos, el desempeño personal y la retención del talento, así como una mejora en la imagen interna y externa de la compañía.

Estos programas deben conjugar aspectos relacionados directamente con el empleo, pero también ajenos al mismo. Como ejemplo básico, estos planes deben contener al menos los siguientes aspectos:

Reclutamiento y selección de personal basado en el perfil competencial, alejándonos de estereotipos que bloqueen la entrada de personas con diferentes diversidades.

Un programa de diversidad que analice y visibilice las diferentes diversidades y permita entornos inclusivos = 0 discriminación, dónde todas las personas tienen voz.

Un programa de conciliación “vivo” que atienda las necesidades reales de nuestro capital humano.

Atención y promoción a la salud.

Indicadores que midan la satisfacción laboral, el grado de motivación, el sentimiento de pertenencia, así como la idoneidad de las medidas y beneficios aplicados.

Protocolos que detecten posibles discriminaciones o situaciones de acoso. 

Somos conscientes de que aún queda mucho camino por recorrer y muchos condicionamientos inconscientes que eliminar, no solo en las empresas, sino en la sociedad en general.  Necesitamos políticas gubernamentales que incidan positivamente y empresas con valores que quieran seguir siendo inclusivas, comprometidas, sostenibles y productivas, recibiendo contraprestaciones que ninguna empresa puede despreciar.

En definitiva, trabajando de forma sincronizada empresas, sociedad y gobiernos, construiremos buenos lugares donde trabajar y un entorno adecuado en el que vivir.

Fuente

La pieza fundamental en Alares Social

Social

Blanca trabaja en Alares Social desde hace dos años y en su trayectoria ha desempeñado varias funciones relacionadas con Atención al Cliente. Hoy en día atiende las llamadas telefónicas que necesitan información.

Tiene una personalidad muy dinámica y activa, por lo que valora mucho que su trabajo le permita canalizar esa dinamicidad.

“Alares ha aportado a mi vida una transformación de 180 grados”. Según Blanca, el sentirse acogida y apoyada por sus compañeros del Centro Especial de Empleo ha logrado que pase de ser una persona triste e insegura, a ser divertida y ocurrente.

Le gusta alegrar el día a día en la oficina y hacer reír a sus compañeros. Tanto es así, que es capaz de cualquier cosa por sacar una carcajada. Además, esa ocurrencia que dice que ha florecido en ella desde que trabaja en Alares Social, le lleva a compartir sus ideas con sus coordinadores.

No solo se esfuerza por hacer su trabajo eficientemente y por traer la alegría a la oficina, sino que además propone todas las ideas que se le ocurren que pueda mejorar al resto. “Creo incluso que han creado un filtro que los lleva todos a una carpeta llamada Blanca Esperanza-Spam, porque mi mente es incapaz de dejar de pensar y aunque alguna vez esas ideas han sido tomadas en cuenta”.

La verdadera afición de Blanca: los Puzzles

Aparte de su trabajo en el Centro Especial de Empleo, otra ocupación que le apasiona es ayudar a las personas y hacer Puzzles. A través de AEPUZZ (Asociación de España de Puzzles), de la que es miembro fundador y forma parte de la Junta de Gobierno, lleva a cabo su mayor afición junto con sus compañeros.

En la asociación hacen Puzzles de más de 30.000 piezas y se mueven por los campeonatos de España y por los encuentros que realizan. Se reúnen unas 70-80 personas y repartiendo las piezas trabajan en equipo para lograr colocar hasta la última pieza.

Lo mejor de puzzlear, según Blanca, es conocer gente, viajar y competir. En los últimos meses ha tenido que tomar bastante medicación, pero su talento sigue latente.

“Me siento muy feliz con esta afición he aprendido que todos en algún momento encajamos en algún sitio y el mío es sin dudarlo Alares CEE”.