Radiografía de la Economía del Cuidado en España

Personas Mayores y Dependientes quieren seguir viviendo en sus Casas

Predicar en el desierto. Así es como se sienten, a veces, muchas empresas de servicios en su lucha contra la economía sumergida. El sector privado de los servicios personales y domésticos en España tiene cifras. Se trata de un mercado potencial que genera más de 6.000 millones de euros. Sin embargo, el 80% del volumen se encuentra dentro de la economía informal o sumergida.

Según datos recogidos del estudio realizado por la Asociación Española de Servicios Personales y Domésticos (AESPD), la ayuda escolar a domicilio es uno de los principales servicios que más estimación de volumen negocio del sector mueve (1.586 millones de euros) y que más estimación de volumen de actividad de economía sumergida genera (1.540 millones de euros). Le sigue limpieza y planchado a domicilio (1.253 millones de euros de volumen de negocio vs. 1.166 millones de euros de economía sumergida). Otros servicios como asistencia informática y tecnológica en domicilio o pequeñas reparaciones y mantenimiento en domicilio se encuentran en la línea floja. Casi todo el volumen de negocio, aunque es menor que en las anteriores partidas, pertenece a la economía informal.

Mejora un poco la situación los servicios de ayuda a personas mayores y dependientes en domicilio. Aproximadamente la mitad del volumen de negocio se encuentra en economía sumergida (1.608 millones de euros de volumen vs. 960 millones de euros de economía sumergida). Una situación parecida en el cuidado de niños en domicilio. De los 822 millones de euros del volumen del sector, 480 millones de euros son economía sumergida.

Alares se sitúa en este sector de los servicios personales y domésticos. Es la empresa que mayor abanico de productos distintos ofrece en el mercado español de la prestación de servicios privados, prácticamente la totalidad de los indicados anteriormente. Además, ofrece prestación directa, las 24h y en cualquier rincón de España y Portugal. Estos servicios los ofrece directamente a los particulares y también a través de las empresas. Las compañías pueden contratar planes de conciliación para empleados o fidelización para clientes.

Más regulación a la francesa

Para conocer las exigencias del sector, la AESPD, asociación a la que pertenece Alares, pide una regulación, tal como se ha hecho en distintos países de Europa. Más concretamente tomando como referencia el modelo francés a través de la Ley Borloo en 2005. De esta forma gran parte de esta economía sumergida (cientos de miles de empleos) saldría a la luz a través de empresas especializadas.

Esta ley permite la desgravación fiscal del 50 % de gastos en servicios a la persona en el IRPF. A las empresas también les ofrecen deducciones en el Impuesto sobre Sociedades. Además, asegura que los trabajadores accedan a empleos de calidad en su lugar de residencia, no deslocalizable, y también amplían los cotizantes a la Seguridad Social. Asimismo, disminuyen las prestaciones por desempleo y otras ayudas sociales al estar trabajando legalmente.

Dentro de la “misión” de Alares está el que todo el mundo en nuestro país pueda tener acceso a los distintos servicios que pueda precisar en su vida diaria. Independientemente del lugar donde viva, Alares facilita la igualdad de oportunidades, la conciliación de la vida personal y laboral. Además, promueve el hogar habitual para las personas mayores como alternativa a la residencia.

Una visión del futuro: La Economía del Cuidado, la que más crece

El sector de los servicios personales o Economía del Cuidado es el de mayor crecimiento en empleo, a larga distancia del resto, tal como refleja el Foro Económico Mundial. Por encima de Ventas, Marketing y Contenido, datos e IE o ingeniería e informática en la nube, la Economía del Cuidado prevé 2.600.000 oportunidades de empleo en 2022. Son cifras extrapoladas de datos de Estados Unidos.

Unas perspectivas que también se prevén en España, el segundo país más longevo del mundo tras Japón. La demanda de servicios en Alares, en comparación con antes de la pandemia, ha aumentado en más de un 30%. Esto ha resultado un incremento neto sobre el año anterior de más del 8% en facturación. Debido a este crecimiento, el objetivo de la empresa es generar un mayor número de puestos de trabajo directos, de gestión interna. Dicho objetivo es muy necesario en los tiempos de incertidumbre laboral en los que nos encontramos, y especialmente para personas con discapacidad, para favorecer su inclusión social y laboral en el mercado. “En Alares siempre discriminamos en la contratación laboral hacia las personas con Discapacidad”, indica Javier Benavente, presidente de Alares. En la actualidad hay más de 500 personas trabajando internamente en la compañía, de las que en torno al 51% tienen alguna discapacidad reconocida, Además, Alares cuenta con más de 3.000 personas prestando servicios de asistencia, acompañamiento y cuidados por toda la geografía nacional.